Día internacional de Conmemoración de la Shoá
¿A qué habría llegado la maravillosa niña que, sin saberlo, ha escrito una especie de obra maestra?, pregunta Daniel Rops, el prologuista, del Diario de Ana Frank.
Desde aquí deseamos contestar: Ana Frank, hubiera deseado VIVIR.
La Shoá fue la mayor tragedia que azotó al pueblo judío desde la destrucción del Segundo Templo. Todos los intentos de comparar cualquier otro evento con la Shoá sólo consiguen reducir su magnitud. Es parte de nuestras biografías, incluso para los que no estuvimos ahí. Es nuestra historia nacional, escrita con sangre y lágrimas.
Las heridas de la Shoá están todavía abiertas, las memorias son todavía crudas y los efectos del Holocausto no han cedido. Su sombra aún amenaza a una humanidad que intenta luchar contra el potencial inhumano que el Holocausto puso al descubierto, para dirigirse hacia un futuro donde la humanidad haya aprendido a prevenir tales atrocidades de forma tal que no vuelvan a ocurrir.
Por una resolución de las Naciones Unidas, el 27 de enero has sido declarado el Día Internacional de Conmemoración de la Shoá, por ser el aniversario de la liberación de Auschwitz. Hoy, 63 después de dicha liberación, nosotros nos seguimos preguntando qué ha aprendido el mundo? Sólo recordando y aprendiendo del pasado podremos tener alguna expectativa hacia el futuro. El paso siguiente para asegurar el recuerdo es infundirle contenido.
“Zajor” en hebreo, no designa la conservación en la memoria de los acontecimientos del pasado, sino su re-actualización en la experiencia presente. Sin memoria no hay ni presente ni futuro justo. Se hace justicia desde la memoria y desde la memoria y la educación se puede evitar que se repita el Holocausto.
El que ha vivido la experiencia del horror tiene el derecho (y quizás la necesidad) de olvidar. Pero no así los que no la hemos vivido. Entonces el deber de la memoria, es el deber de los descendientes de la generación de la Shoá, porque los que no hemos vivido el horror no podemos olvidar.

El mundo ha aprendido muy poco. Parte de mi familia es judía. De esa parte cruel de la historia se nos habla mucho- Pero la gran verdad es que no podemos ni imaginar el terror, el horror, el dolor y la humillación de quienes son víctimas de las más atroces y estúpidas guerras… y la gente se queda simplemente sin entender el por qué enseñarlo. Se enseña para que otros no cometan el mismo error.
Por eso es que está prohibido olvidar, se estuviese o no, no para vivir del pasado sino para comprometernos con un mejor presente.
Alguien una vez me dijo que sobrevivió a esa guerra y no quería olvidarla. Que la superaba cada día pero se negaba a olvidar para que sus nietos tuviesen consiencia y lucharan por la verdadera paz…
shalom
Agradezco tu comentario, me parece muy pertinente y espero que entre todos podamos construir un mundo mucho mejor, donde todos tengamos nuestra participación en especial el pueblo judío que ha sido tan golpeado historicamente
vaderys - enero 27, 2008 a las 10:06 pm |